"TC-48" - las búsquedas

  • La Cordillera de Talamanca, en Costa Rica, ha sido los últimos años el territorio privilegiado por las búsquedas terrestres del TC-48.

Las búsquedas


No existe un registro preciso del número de expediciones, oficiales y privadas, terrestres, aéreas o marítimas, emprendidas en Costa Rica, en mar o en tierra, desde la desaparición de TC-48. Algunos registros contabilizan 35 expediciones en más de medio siglo. Ninguna dio un resultado tangible. Ningún rastro de TC-48 o de sus ocupantes ha sido identificado, verificado o validado.
El misterio es total.

Miembros de las familias de los desaparecidos se constituyeron en organización y buscan siempre los restos del TC-48.


Operaciones de búsqueda oficiales

Las operaciones de búsqueda oficiales, aéreas y marítimas, fueron llevadas a cabo por los Estados Unidos, Argentina y Costa Rica. Ellas fueron dirigidas por el Centro de búsqueda de la base Albrook AFB de la US Air Force. Estas primeras búsquedas comenzaron al día siguiente del accidente y duraron varios días. Las búsquedas movilizaron decenas de aviones, helicópteros y barcos que patrullaron el recorrido que habría seguido el avión, a lo largo de la línea costera, en una vasta zona comprendida entre la base Howard AFB (Panamá) y Costa Rica, hasta el sur de Puerto Limón.

En el curso de estas operaciones fueron recuperados objetos diversos que flotaban sobre el agua, particularmente cerca de Bocas del Toro y cerca de la Bahía de los Mosquitos, (Panamá), entre los que estuvieron ropas y chalecos salvavidas. Pero su pertenencia al TC-48 no pudo jamás ser confirmada. Ningún fragmento del avión fue encontrado y ninguna mancha de combustible o de aceite flotando en el mar fue señalada.
A principios de diciembre de 1965, las búsquedas oficiales fueron dadas por terminadas. La Fuerza Aérea Argentina publicó un documento que declaró el TC-48, sus miembros de tripulación y sus pasajeros desaparecidos en mar.
Según esta fuente, el TC-48 se estrelló en el mar entre Panamá y Costa Rica, a unos 30 km de la costa.


Búsquedas privadas

Sin embargo, las conclusiones del FAA fueron puestas en duda por las familias de los desaparecidos que desacreditaron las pruebas aparentes de un aterrizaje forzoso en mar, entre las que estuvieron objetos supuestamente encontrados flotando en la Bahía de los Mosquitos, pero fue probado que jamás estuvieron en contacto con agua de mar.
Convencidos de haber sido engañados por las autoridades argentinas, miembros de las familias de los desaparecidos privilegiaron la hipótesis en la cual el avión habría alcanzado la tierra firme. Gracias a fondos privados, empezaron entonces búsquedas en las selvas de Costa Rica desde los primeros meses de 1966.
La idea de un accidente en tierra fue reforzada por el gobierno de Costa Rica, que consideraba que TC-48 se había estrellado en la selva y que había seguido realizando búsquedas terrestres y aéreas hasta 1967. Sin éxito.

Teniendo en cuenta que el avión, debido a sus problemas técnicos, jamás habría podido atravesar las altas cumbres de la Cordillera de Talamanca (que oscilan entre 3200 y 3800 metros), la búsqueda se orientó sobre el vasto territorio forestal al Este de esta alta cadena de montaña.
En el curso de diversas expediciones privadas aparecieron objetos y surgieron de testimonios que les dieron esperanzas a las familias de los desaparecidos, pero jamás constituyeron pruebas concluyentes. Aborígenes de la región de Cerro Chirripo (Talamanca) habrían sido vistos vistiendo relojes, gorras, anillos y ropas que habrían pertenecido a los cadetes, negándose a divulgar cómo los habían obtenido.

Una maestra de escuela del pueblo de Corona (Talía Rojas Elizondo de Boirivant) aseguró haber socorrido a supervivientes del TC-48, que se habría estrellado contra Cerro Chirripo (Talamanca). Pero la zona fue inspeccionada por una docena de expediciones sin encontrar nada.
El cacique de la tribu Suquia (el mítico Porfirio Céspedes Pérez) fue sospechado de haber ordenado el pillaje del TC-48 y la muerte de los supervivientes. A pesar de haber sido detenido, no hizo ninguna confesión.

En los años 1980, un excursionista llamado Roberto Espinosa informa que 25 años antes, había visto los restos del TC-48 en los arboles del bosque de la región Nordeste del volcán Turrialba: el cuatrimotor habría estado casi completo, sin rastro de incendio ni de explosión. Pero estas revelaciones no suscitaron ninguna reacción oficial.

Un geólogo costarriqueño, Wilfredo Rojas, empezó búsquedas desde principio de los años 1990, compilando toda la información disponible, utilizando testimonios recogidos en la región de Talamanca y usando mapas topográficos. Sus investigaciones se dirigieron al Filo de Matama (provincia de Limón) pero no tuvieron éxito.


Reactivación de las investigaciones oficiales argentinas

Desde 2007, la Fuerza Aérea Argentina (FAA, urgida por el gobierno de Costa Rica y por las familias de los desaparecidos constituidas en Asociación civil (Asociación Civil Familiares de Desaparecidos del avión TC 48), revisó su posición sobre el destino del avión. Adhirió a la hipótesis de un aterrizaje forzoso en la selva costarriqueña y reabrió el expediente del accidente. Recompiló todos los documentos disponibles y utilizó un simulador de vuelo de DC-4 que reproducía los parámetros y las condiciones de vuelo durante este día fatal.

La US Air Force fue solicitada para entregar sus archivos, la NASA aportó medios electrónicos, imágenes de satélites e hizo vuelos de reconocimiento a alta altitud en una gran parte de la región meridional de Costa Rica con aviones equipados de instrumentos láser y de radares de exploración del suelo. La CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales, agencia espacial argentina) también ofreció su apoyo logístico.

Con estos nuevos medios y el presupuesto del Ministerio de la Defensa, la FAA puso en pie una batería de expediciones terrestres y aéreas, extendidas sobre varios años. Estas misiones fueron nombradas Esperanza, ordenadas de una letra romana (de Esperanza I en 2007 en Esperanza VII en 2015). Fueron investigadas zonas circunscritas en los alrededores del Cerro Sinsal, el Cordón de Matama (Cordillera de Talamanca), y de la Fila de Matama (cordillera de Talamanca).
Sin éxito.

En 2016, la FAA anuncia el envío a Costa Rica de una nueva expedición de búsqueda en el mar.